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Waste Free Oceans: Salvando nuestros mares y ríos, un vaso plástico a la vez

El plástico está matando los recursos hídricos del planeta. Según el informe » La nueva economía del plástico: repensando el futuro de los plásticos», publicado en el 2016 por el Foro Económico Mundial, se prevé que para el 2050, calculado en peso, habrá más plástico que peces en los océanos. ¿Cómo abordar un problema de tal magnitud? Para Waste Free Oceans Foundation, la respuesta es un vaso plástico a la vez.

Fundada en el 2011, Waste Free Oceans (WFO) es una iniciativa público-privada cuyo objetivo es reducir, reutilizar y reciclar los desechos marinos mediante la realización de limpiezas y la movilización de las pesquerías, los recicladores, los fabricantes y los encargados de formular políticas, mitigando así, el impacto en el medio ambiente y en los recursos naturales. Aunque tiene su sede en Bruselas, también opera en América, Asia y Turquía.

Sin embargo, por muy necesarias que sean estas medidas, no son más que una gota de agua en el océano, a menos que se acompañen de la prevención. La WFO ayuda a las comunidades locales a mejorar su calidad de vida y la salud del ecosistema a través de la recolección, clasificación y reciclaje de residuos. Entre esos esfuerzos se encuentran dos proyectos en curso en la República Dominicana, un programa para limpiar los ríos Ozama e Isabela y otro para desarrollar una unidad regional de reciclaje en Santo Domingo.

Sobre los objetivos de ambos proyectos hablamos ampliamente con Alexandre Dangis, cofundador de WFO.

¿Qué hace Waste Free Oceans?
Waste Free Oceans Foundation es una iniciativa sin fines de lucro creada en Europa en 2011. La idea era empezar a actuar, limpiando los focos de contaminación y transformando los residuos recogidos en productos útiles. Lo hicimos en 2011 con la ayuda de pescadores y, muy rápidamente, se expandió a otras partes del mundo. Hace varios años, decidimos abrir oficinas en la República Dominicana para desde allí gestionar nuestra presencia en las Américas. Nuestro primer proyecto en la región fue trabajar con los residuos de los Juegos Olímpicos de 2016, en Río de Janeiro, Brasil.

También tenemos oficinas en Bruselas, Hong Kong y Estambul.

¿Cómo llegan a la República Dominicana?
A través de un vínculo personal. Luc Mellaerts, quien inició WFO Américas, se involucró con WFO Bélgica en el 2012, cuando trabajaba en la industria pesquera sostenible en Bélgica. Años más tarde, se trasladó a la República Dominicana, lo que le permite aprovechar en ese país los conocimientos y contactos adquiridos en su empleo anterior..

En el 2014 o el 2015, estuve en la República Dominicana para reunirme con altos funcionarios y políticos y destacar la necesidad de combatir la contaminación plástica con acciones. Debido a que esto es de suma importancia para la actividad turística en la isla, hubo tremendo interés, y Luc decidió mudarse permanentemente a la República Dominicana.

¿Qué proyectos están desarrollando en la República Dominicana?
Hemos estado trabajando en un proyecto para limpiar los ríos Ozama e Isabela, junto con la Fundación Farach y la Armada de la República Dominicana. Hemos enviado nuestros recolectores de basura, que son redes que se colocan en los barcos de pesca para recoger los residuos. Nuestro objetivo es mostrar a la gente que es más útil sacar cosas de los ríos que tirarlas. El aspecto educativo del proyecto es primordial y necesario para el desarrollo inmobiliario y las inversiones realizadas en la orilla de los ríos.

El segundo proyecto que estamos tratando de desarrollar en Santo Domingo, junto con el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD), es una unidad regional de reciclaje para la producción de copos de polietileno mezclados, para la producción de botellas, paneles y tableros de plástico PET, que a su vez pueden ser utilizados para la construcción de viviendas. La idea es producir estas tablas a partir de residuos para proporcionar opciones al carente mercado de la vivienda en la República Dominicana, y crear nuevos puestos de trabajo.

Estamos buscando socios, tanto en el sector privado como en el público, para financiar esta unidad de reciclaje, y las discusiones se encuentran en una fase avanzada. Este proyecto es interesante porque combina aspectos ecológicos y humanitarios, pero también es un negocio rentable. Esperamos que la inversión se haga pronto y que la planta comience a operar a partir de ese momento.

¿Cuáles instituciones privadas y no gubernamentales colaboran con estos proyectos?
Nuestro socio en ambos proyectos es el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD).

¿Cómo integran a la comunidad en el logro de los objetivos?
Para conseguir que las comunidades apoyen los proyectos, trabajamos con ONG locales. En realidad, el principal reto es la recogida de residuos. La República Dominicana necesita redactar un reglamento para hacer obligatorio el uso de los contenedores de basura y organizar la recolección. Es una responsabilidad de las autoridades.

Así que, si se quiere limpiar la isla, hay que incentivar el esfuerzo de la gente en ese sentido, regular la recolección de residuos y poner en marcha un sistema de recogida de basura, en el que ya estamos trabajando y que esperamos esté listo en dos o tres años. Y luego hay que mantener estos recursos recogidos en la isla en lugar de enviarlos a otro país. Debe evitarse a toda costa; de lo contrario, la inversión en la República Dominicana no tendría ningún sentido.

¿Cuáles son los resultados esperados de estos proyectos?
Que la República Dominicana esté libre de basura y contaminación marina. Eso es lo que hemos estado haciendo en Europa durante los últimos 25 años, y estamos deseando lograrlo en este país y en las islas vecinas.

La República Dominicana es una de las islas más grandes de la región, pero todas las demás tienen problemas similares y deberían participar en esta dinámica. Queremos hacer de la República Dominicana el centro de reciclaje de plástico para toda el área del Caribe. La idea es utilizar la industria del transporte para recoger los residuos de todas las demás islas y llevarlos a la República Dominicana. Si se quiere instalar una estructura de reciclaje a nivel industrial, es necesario conseguir residuos, y debido a que la basura está dispersa en todas estas islas, deben ser recogidos y colocados en un lugar central para su tratamiento. Para eso se necesita una legislación.

Sin legislación, los intermediarios, que ganan mucho dinero con la expedición y el transporte, pero no con el reciclaje, pueden crear un problema. La República Dominicana debería presionar por un acuerdo regional del Caribe, un acuerdo ecológico sobre los residuos plásticos. ¿En qué consistiría este acuerdo? Todas las islas del Caribe trabajan juntas en la recolección, clasificación y envío de residuos a puntos de recolección específicos. Podemos acordar que todos los residuos plásticos vayan a la República Dominicana. Otro país podría tomar el vidrio o aluminio, y cada uno crear su industria de reciclaje. Este acuerdo ecológico, firmado por todos los países de la región, podría ayudar a avanzar en la lucha contra la basura y la contaminación marina y tener un impacto positivo significativo en el sector turístico y el medio ambiente.