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Una familia, una pasión

La familia Vandermarliere ha pasado la pasión por los buenos puros de generación en generación, cual estafeta en una carrera de relevos. Hace ya más de 90 años que Maurits Vandermarliere inició una pequeña fábrica de cigarros en el ático de su tienda. Hoy en día, el nieto Frederik Vandermarliere timonea una de las pocas empresas belgas fabricantes de cigarros con la misma determinación y entrega que su abuelo.

Entrar a la fábrica de cigarros J. Cortès es transportarse a otro universo. El aroma a tabaco impregna cada rincón y cada máquina del amplio edificio. Aunque ha sido ampliada y modernizada, la edificación en sí mantiene el carácter de la fábrica original. De la misma manera, el sentido familiar de la empresa es palpable. Durante la visita, nos acompañan el Sr. Frederik Vandermaliere, CEO de la empresa, junto a los encargados de los diferentes departamentos de la empresa, quienes tienen décadas formando parte de la compañía.

Luego de un recorrido que nos permitió descubrir paso a paso los procesos que se llevan a cabo en la fábrica de Handzame en la elaboración de los cigarros de la compañía J. Cortès, nos sentamos con el Sr. Frederik Vandermaliere, el Sr. Henry Masquelin, del departamento de Compras, y el Sr. Walburg Vandenbroucke, del departamento de Desarrollo de Producto, quienes respondieron a nuestra breve entrevista.

a. Cuéntenos un poco sobre la compañía
Actualmente la empresa emplea alrededor de 4 000 personas a nivel mundial distribuidas entre sus cinco fábricas, el equipo de ventas y el equipo administrativo. Nuestra mayor operación se encuentra Sri Lanka, donde trabajan más de 2 000 personas, en segundo lugar Nicaragua, y en tercer lugar la República Dominicana, con más de 200 empleados.

Nuestro modelo de negocio se basa en la distribución de productos a través de revendedores, no contamos con tiendas propias.

b. ¿Cómo establecen una relación comercial con el tabaco/tabaqueros dominicanos? ¿Desde hace cuánto lo usan en la producción de sus productos?
Nuestra materia prima es adquirida en distintos países. Desde hace más de 50 años compramos capa y tripa para nuestros cigarros en la República Dominicana a través de dos compañías que tienen operaciones en Santiago de los Caballeros, aunque si es necesario también acudimos a empresas privadas locales.

Cada año hacemos el pedido del año siguiente, de acuerdo a nuestras proyecciones de venta. De esta manera, los productores de tabaco pueden ir planificando la cosecha y evitan exceso de existencias.

c. ¿Cuáles de sus productos usan tabaco dominicano?
Usamos tabaco dominicano en casi todos nuestros productos, pero podemos destacar nuestra gama J. Cortés Dominican, que incluye los formatos Mini, Panatella y Corona. Son excelentes puros que llevan el nombre de su hermoso país.

d. ¿Qué cualidades identificaron en el tabaco dominicano para agregarlo a su cartera de productos premium?
Cada tipo de planta de tabaco tiene cualidades particulares. Las hojas de tabaco dominicano que compramos son seleccionadas de acuerdo al tipo de cigarro y a la mezcla que queremos crear.

La calidad del tabaco dominicano ha mejorado considerablemente en los últimos años. De ofrecer un tabaco de buena calidad pero con un sabor neutro, los tabacaleros dominicanos han puesto mucho esfuerzo en desarrollar un producto de sabor superior. Ahora tiene más variedad, más carácter, más complejidad y mejor combustibilidad, y esto solo realza la calidad de los puros que producimos. No es casualidad que la República Dominicana sea uno de los mayores productores de puros hechos a mano en el mundo.

e. ¿Qué recomienda a los amantes de los puros para, como dice el lema de la empresa, alcanzar el mayor disfrute de un buen cigarro J. Cortès?
La recomendación sería de disfrutar de un cigarro que esté bien hecho, y que sea producido por personas que conozcan el oficio y a las que les apasione su trabajo. Para producir un buen cigarro hay veinte, treinta pasos en el proceso en los cuales se debe tener mucho cuidado para no arruinar el producto final: desde el momento en que se planta el tabaco, cuando se cuelgan las hojas para secar, qué día sacarlas, el tiempo de fermentación de las hojas, cómo se enrolla el cigarro, cómo crear una mezcla apropiada de tabaco… hay tantas cosas que pueden salir mal.

Cuando se fuma un cigarro, uno puede darse cuenta si se le dio el tiempo necesario a todo el proceso. La fabricación del tabaco puede parecer muy larga, pero si no se permite que las cosas se tomen su tiempo, sacas un producto de mala calidad.

Y, por supuesto, hay que tomarse el tiempo de disfrutarlo. Se puede tener un excelente cigarro, pero si uno se apresura al fumarlo, si no lo saborea, no apreciará su calidad. Para aprovechar un buen cigarro, la persona debe sentarse y relajarse. Por eso nuestra empresa ha adoptado el lema «¡No se los fume sin más, disfrútelos!»

 

Lea también otras entrevistas realizadas en estos enlaces:
CINOCO, representantes de Ron Barceló en Bélgica, aquí.
Vinche & Koopmans, representantes de los cigarros Arturo Fuente, fabricados en la República Dominicana, aquí.
Karina Marte, primera candidata latina al puesto de concejala de Gante, aquí.