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Apostando al sol en la República Dominicana

Ubicada en el centro del Caribe, la República Dominicana ha alcanzado fama mundial por contar con un clima privilegiado. Rodeada de mar, la nación antillana cuenta con días soleados casi todo el año. Consciente de su riqueza natural, el país hace esfuerzos para aprovechar parte de sus recursos en la producción de energías renovables.

La dominicana es una de las economías más dinámicas de la región, y su consumo energético está aumentado de manera acelerada, haciendo más apremiante encontrar fuentes alternativas de energía para romper con la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. Siendo la energía renovable un componente clave de la política energética a largo plazo del país, la Ley 57-07 sobre Incentivo a las Energías Renovables y Regímenes Especiales constituye el marco normativo y regulatorio básico para incentivar y regular el desarrollo y la inversión en el ramo.

Atraídos por el buen clima de negocios y la estrategia de desarrollo energético del Gobierno dominicano, inversionistas extranjeros han encontrado en le República Dominicana las condiciones propicias para el desarrollo de sus planes. Tal es el caso de la Sociedad Belga de Inversiones para Países en Desarrollo (BIO), una empresa privada dependiente del Ministerio de Cooperación para el Desarrollo belga, que ha invertido 15 millones de dólares en Montecristi Solar FV SAS, el mayor proyecto fotovoltaico en el Caribe hasta la fecha.

Conversamos con Camille Fronville, oficial de inversiones de Montecristi Solar FV SAS, para conocer más sobre el proyecto.

¿Qué es la Sociedad Belga de Inversión para los Países en Desarrollo (BIO)?

BIO forma parte del sector de la cooperación al desarrollo de Bélgica. Aunque estamos financiados al 100% por el gobierno belga, no trabajamos con gobiernos ni entidades públicas, sino que nos enfocamos en proyectos desarrollados por el sector privado en países en vías de desarrollo, que ayudarían a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Nuestra estrategia se centra en cuatro áreas: instituciones financieras, compañías y fondos de inversión, empresas y proyectos de infraestructura; y podemos invertir en 52 países en todo el mundo.

¿Qué proyectos están financiando en la República Dominicana?

Hasta la fecha, solo hemos participado en Montecristi Solar FV SAS. La Deutsche Investitions- und Entwicklungsgesellschaft (DEG), que es la agencia alemana de cooperación para el desarrollo, nos invitó a participar junto con The Netherlands Development Finance Company (FMO).

Como el proyecto cumplía con nuestros requisitos, y ya habíamos estudiado uno anterior cuyo financiamiento no se materializó, pensamos que era la oportunidad perfecta para nuestra primera inversión en la República Dominicana.

¿Por qué decidieron financiar este proyecto?

Como todas las naciones insulares, la República Dominicana lucha con los costos de la producción energética y de la importación de combustibles. Anteriormente habíamos evaluado positivamente el sector energético del país. Siendo las energías renovables una opción para lograr la independencia energética, el Gobierno actual está interesado en impulsar su desarrollo. Esta condición favorable, junto al hecho de que Montecristi Solar FV SAS es el mayor proyecto de este tipo y uno de los primeros proyectos financiados internacionalmente, y la colaboración con las agencias de cooperación alemana y holandesa, fue muy atractiva para BIO.

Como empresa financiada con fondos públicos, asumimos más riesgos a la hora de elegir proyectos, para allanar el camino al sector privado. Montecristi Solar FV SAS es un buen ejemplo. La planta ha estado produciendo electricidad desde agosto del año pasado, y hasta ahora, todo está funcionando sin problemas.

¿Cuál es el impacto esperado del proyecto?

Para evaluar el impacto de un proyecto, medimos tanto la producción de energía como su relación con el consumo de los hogares. Montecristi Solar FV SAS produce 92 GWh al año, lo que equivale aproximadamente al consumo promedio de 45,000 hogares dominicanos en el mismo lapso de tiempo. También intentamos determinar la cantidad de emisiones de CO2 que se ahorran y, según nuestros cálculos, llegan a 53,000 mil toneladas cada año.

Debería haber una segunda fase del proyecto, pero aún se están llevando a cabo conversaciones con el Gobierno dominicano.

¿Qué importancia le da BIO al desarrollo del sector de las energías renovables en la República Dominicana?

Para cualquier país es importante ser independiente en términos de energía para evitar las importaciones de petróleo, que pueden ser muy costosas. Para una isla, representa un reto más significativo. Sin embargo, la República Dominicana está bien preparada para la energía solar, la energía eólica e incluso la hidroelectricidad. Es vital para el país explotar esos recursos.

¿Qué se puede hacer para concienciar a las comunidades sobre la importancia de las energías renovables?
Creo que el gobierno debería educar a las comunidades sobre los beneficios y la fiabilidad de estas fuentes de energía, así como promover acciones a nivel individual como, por ejemplo, la instalación de paneles solares en los hogares privados.
Por ejemplo, la ubicación de este proyecto en particular es bastante remota. No creo que por allí pase mucha gente. Sin embargo, si las comunidades pudieran visitar estos proyectos y ser conscientes de que las energías renovables son fiables y baratas, se convencen de que representan una alternativa a otras formas de producción de energía, como son los generadores diesel, las centrales de carbón u otros tipos más contaminantes.

¿Cómo pueden las comunidades promover el uso de las energías renovables?

Las comunidades tienen que presionar a los gobiernos votando. La generación de energía renovable tiene un impacto positivo porque reduce el coste de la energía, renovable o no, de lo cual, todos se benefician. Una energía fiable y barata es primordial para cualquier país. Y si además puede ser renovable y limpia, perfecto.